Entrevista con Lorenzo Silva y Manuel Sánchez: "La Guardia Civil le ha quitado el alma a ETA"

El ensayo 'Sangre, sudor y paz' repasa la batalla de la Benemérita contra los etarras, desde su nacimiento a su hundimiento.
El coronel Manuel Sánchez y el escritor Lorenzo Silva, en la Fundación Rafael del Pino de Madrid.

"ETA está ya fuera del mundo", dice el exministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba. Casi sin darnos cuenta -porque pronto se acostumbra el hombre a lo bueno- España ha salido de las tinieblas del terror etarra, que deja tras de sí 829 muertos y miles de heridos, secuestrados, extorsionados y amenazados. Pero para que hoy las nuevas generaciones casi tengan que buscar en la Wikipedia quiénes eran estos encapuchados sanguinarios, antes ha habido que trabajar mucho y sufrir más. Decir que la Guardia Civil lo ha hecho como nadie -lo uno y lo otro- es sencillamente verdad, aunque este país desmemoriado se lo ha aplaudido poco.

Para poner en valor esa labor y completar, a la vez, la derrota literaria de ETA que defiende Fernando Aramburu, autor de Patria, acaba de salir a la luz Sangre, sudor y paz. La Guardia Civil contra ETA (Península), una obra hecha con información y testimonios de primera mano, a medio camino entre el atestado policial, la crónica periodística y, por momentos, la novela negra. La escriben a tres manos el periodista de El Español Gonzalo Araluce (nieto de un asesinado de la banda, Juan María Araluce, presidente de la Diputación de Guipúzcoa), el coronel Manuel Sánchez (hoy al mando de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, hijo y nieto de guardias destinados en el norte y con 25 años dedicados a la lucha antiterrorista) y el escritor Lorenzo Silva (que también lleva unos trienios como guardia honorario y ha creado la pareja más conocida del Cuerpo: la de Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro).

Con los dos últimos conversamos en El HuffPost sobre este libro que narra los orígenes, el auge y la caída de la mayor amenaza para la reciente democracia española.

- ¿Están de acuerdo con el exministro Rubalcaba? ¿De verdad que sí podemos hablar de ETA en pasado, como algo acabado, sólo con su entrega de armas, sin un acta de defunción en forma de disolución?

MS- Sí, absolutamente. En 2009 se produjo el último asesinato, han pasado ya ocho años y hoy no existen. No hay gente en la banda, no hay miembros no ya activos, sino ni siquiera pensando en hacer cosas. Aunque quisieran no tienen ninguna capacidad ni ningún apoyo social en el País Vasco. Armas... alguna pistola quedará, sí, y matar es fácil, los islamistas lo hacen con un cuchillo, pero con todo creo que han interiorizado absolutamente que han perdido y eso es lo principal. Aunque alguno tenga aún alguna idea peregrina, han encajado -ellos y toda la sociedad vasca- que han sido derrotados.

- ¿Qué porcentaje de culpa tiene la Guardia Civil en esa derrota? En en libro relatan cómo se fueron sumando a la pelea los jueces, los fiscales y los políticos, pero eso vino con el tiempo. Cuerpos como la Europol dicen que no hay operación comparable en el mundo.

MS - Yo creo que se nos valora, de verdad, y en el tema de ETA creo que ya es asumido por todo el mundo que el esfuerzo principal, aunque no me atrevería a dar porcentajes, lo hemos llevado nosotros, porque hemos sido también el colectivo más atacado, el que más esfuerzo ha puesto en que no nos siguieran atacando más. Había que acabar con el problema porque, aparte de ser una obligación legal porque somos agentes de la autoridad, éramos su principal objetivo. Eso nos hizo convertirnos también a nosotros en el principal enemigo para ellos. Mucha gente ha colaborado, sería injusto no citarlos: jueces, fiscales, periodistas, la sociedad, el servicio exterior, el servicio de inteligencia... Muchos, pero ETA nos ha hecho a nosotros ser su principal enemigo y tener el sitio que hemos tenido en esta historia.

ETA ha interiorizado absolutamente que ha perdido

- ¿Se ha sido justo en el tratamiento de la Guardia Civil como víctima? ¿No ha pesado la losa del supuesto lazo con el franquismo, esa falta de empatía con el Cuerpo? Porque suma más de 200 muertos, desde el primero de la banda, Pardines, a los últimos en suelo español, Saénz de Tejada y Salvá...

LS: - Creo que al principio se fue -y no es una creencia caprichosa- muy injusto con la Guardia Civil. La sociedad española fue muy ingrata con quienes asumían el sacrificio de ir tras ETA, los guardias civiles estaban en la primera línea de la primera línea, porque estaban desplegados en el País Vasco y eran desde el inicio objetivo preferente, pero no se tuvo ni siquiera consideración ni delicadeza ni con viudas ni con huérfanos... Contamos algún caso de cómo después de perder al marido y al padre lo que venía era el desahucio, porque perdías la casa, es decir, había una falta de consideración realmente flagrante, que probablemente tenía que ver con esa visión de la Guardia Civil como un cuerpo aún identificado con el régimen anterior.

- Que no comparte...

LS: -No, no, es que no es correcta. Esa es una visión contra la que yo me sublevo siempre. Me gusta recordar que cuando la Guardia Civil tenía 50 años, Francisco Franco llevaba pañales, que ponerle a la Guardia Civil el sambenito de institución franquista no sólo es una inexactitud histórica flagrante sino una injusticia. Dicho esto, a medida que fueron avanzando los años y que se fue viendo y percibiendo por parte de la sociedad española no sólo el papel que jugaba el cuerpo sino que probablemente frente a esa amenaza no había una defensa mejor que los guardias, afortunadamente eso fue cambiando y creo que al final sí que se tuvo esa consideración. Hay un contraste muy fuerte y duro entre esos primeros asesinados del País Vasco y el atentado ya en las postrimerías en Mallorca, el tratamiento que tuvieron esas familias, el funeral... Claramente había cambiado todo y la sociedad española empezó a tenerles un cierto reconocimiento y en este momento, salvo personas muy recalcitrantes que siguen ancladas en estereotipos y en imágenes del pasado, que tienen un interés muy intenso en perpetuar y mantener ciertas ideas, la percepción del conjunto de la ciudadanía española es mucho más justa, es agradecida, y no lo digo yo, lo dicen las encuestas.

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- ¿Cómo se ha acabado realmente con ETA?

MS: - Con mucho esfuerzo, mucho trabajo, yendo paso a paso. Al principio no, la pelea hasta casi el año 89 era de pura subsistencia, pero de ese año para acá ya se empezó a trabajar con la finalidad no sólo de que no nos mataran, que también, sino de acabar con ETA definitivamente. Llega un momento donde uno ya se quita de encima la caraja y la torpeza y la incapacidad y ya toca enfrentarse y decir: "Vamos a ver cómo acabamos con estos". Es verdad que luego, hasta 2009, pasaron 20 años, pero ya los pasos iban encaminados a eso, a que ETA dejase de existir, no sólo a detener a los comandos...

LS: -Y como no lo va a decir Manuel lo digo yo. La clave del cómo está en la segunda palabra del título de este libro. Hace un buen resumen de la historia porque la clave está en el sudor, en el esfuerzo para reunir la información suficiente, para poder combatir y contrarrestar a un grupo terrorista profundamente enraizado en una sociedad que le prestaba un intenso apoyo. El sudor y el esfuerzo no sólo para obtener esa información sino para procesarla, construirla, desarrollarla y explotarla debidamente, no a las primeras de cambio, sino a veces tardando muchos meses para que los resultados fueran realmente efectivos. La clave es desde luego la inteligencia, que era muy difícil de recabar y requería de muchas horas de trabajo de muchos cientos de personas que las echaron. Si no las hubieran echado... no se hubiera sacado información de un papel garrapateado intervenido a un etarra en Francia la clave para encontrar un almacén de explosivos en el País Vasco.

La clave dela derrota de la banda está en el sudor, en el esfuerzo para reunir la información suficiente, para poder combatir y contrarrestar a un grupo terrorista profundamente enraizado en una sociedad que le prestaba un intenso apoyo

- Relatan en paralelo la historia de dos evoluciones, la de la banda y la de la Guardia Civil. El cuerpo venía de tener pocos medios, poca formación y herramientas contra una amenaza así. ¿Cuándo cambió y dio el giro definitivo hasta conocer a ETA mejor que los etarras, como dicen ustedes?

MS: - La evolución de ETA y la de la Guardia Civil van de la mano, la fuerza de uno era la debilidad del otro y viceversa. El primer salto cualitativo se produce cuando el PSOE gana las elecciones por primera vez en 1982 y en el 83 implanta el Plan ZEN, Zona Especial Norte. Fue la primera vez que se puso dinero y medios y se empieza a pensar que la lucha contra el terrorismo es una lucha de información. Se compran coches, chalecos, se amplía personal... Ese es el primer salto institucional, en el que el estado pone medios. Luego el siguiente salto, interno, lo damos a partir de los años 87-88-89, ya entendemos que hay que trabajar con inteligencia. Y luego hay un salto cualitativo en el 1999-2000, en el que el estado va contra las organizaciones del entorno de ETA, evita que actúen y asume lo que todo el mundo sabía en España: que el entorno de ETA era ETA. Nos quitamos los complejos. Han tenido que pasar muchos años de democracia, los países evolucionan y al fin hay un pacto PP-PSOE por las libertades y la justicia empieza a ilegalizar organizaciones. A partir de aquí el final ya era un devenir lógico.

- Costaba mucho decir públicamente que Batasuna era ETA, por ejemplo, pero en el libro no cuesta trabajo, lo dicen muy claro...

LS: - Con tanta claridad se vio que cuando salió la ley de partidos políticos, que fue impugnada como era de esperar, todo el mundo decía que en Estrasburgo, en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, lo acabarían tumbando. Pero lo que hizo no fue sólo certificar que la ley era perfectamente válida, sino que además es una norma que debía haberse aprobado antes. Ese fue también un revés muy grande para en entorno de ETA, ver que una instancia exterior no sólo bendecía la acción del Gobierno, el estado español y sus leyes, sino que lo retrataba como lo que realmente era: un entramado de apoyo a una organización terrorista que ningún estado de derecho podía dejar de neutralizar.

- ¿Qué errores se han cometido en esta lucha? A todos se les viene a la cabeza la guerra sucia.

MS: -Errores ha habido, sí. Aparte de los individuales, que alguno ha habido pero tampoco han sido tantos y no son significativos, hay que decir que el GAL no fue claramente una buena idea. Es verdad, lo digo y lo repito, que es muy fácil hablar ahora de lo del año 82 y 83. Había que estar allí. En el 79 y el 80 ETA dejó cien muertos por año, el estado tenía una construcción aún muy endeble, la democracia peligraba, en el 81 ocurre el 23-F... Los gobernantes de entonces recurrieron a algo que luego el tiempo ha demostrado que fue un error táctico y estratégico, un error se mire por donde se mire, pero insisto, ahora es fácil decirlo. Incluso hay periodistas que lo critican que en su día lo aplaudieron. Y luego el error grande en estos años fue el de no haber procedido antes a la ilegalización de todas esas organizaciones del entorno etarra, que alargaron la vida de la banda. Y luego un error que no forma parte del estado, y que no sé si era un error o una táctica, es que el PNV nunca definió claramente en qué lado estaba, es más, cambió varias veces de bando, y eso también contribuyó, creo yo, a prolongar el proceso.

El error grande, aparte del GAL, fue el de no haber procedido antes a la ilegalización de todas esas organizaciones del entorno etarra, que alargaron la vida de la banda

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- Hablan de la ambigüedad y hasta el abandono de los políticos vascos, pero también son muy claros a la hora de criticar a la sociedad vasca, algo que no se suele ver tan a las claras. Estaban los amenazados por ir manifestaciones o llevar un lazo y los que ayudaban al entorno o se callaban.

MS: - Yo lo veo desde un punto de vista particular, el de quien vio directamente el absoluto desprecio que sentíamos. Cuando ETA sale se viste de antifranquista, con lo cual a la gente le cae simpática, pues porque Franco era Franco. Pero claro, en el 77 y 78 ETA mata muchísimo, con lo cual la sociedad evoluciona: hay una parte que le sigue teniendo simpatía y otra que le tiene miedo, mucho. Esos años en que mata tanto hacen que durante mucho tiempo la sociedad esté anestesiada y yo la crítica que le hago es ese silencio. No sé sé si lo podían haber hecho de otra forma, porque una sociedad que no está organizada es muy impasible, pero yo como víctima directa, esa frialdad, esa inhumanidad, ese abandono, creo que no se lo podemos perdonar. Yo lo veo así porque me crié ahí arriba y había amigos de toda la vida, de tu pueblo, que no te saludaban, que te abandonaban; el "algo habrá hecho", el "eso va en el sueldo" y cosas que eran absolutamente inhumanas.

LS: - Y yendo un poco más allá y huyendo de los razonamientos abstractos, en el libro se relata una escena, que es absolutamente cierta y contada de primera mano, del asesinato de un guardia civil que en ese momento llevaba a su hijo pequeño junto a él en un coche, un niño que vio agonizar a su padre durante unos minutos interminables, después de que Juan Carlos Iglesias Chouzas, alias Gadafi, le metiera cuatro o cinco tiros. Y el niño no sólo estuvo viéndolo morir sino que cuando reunió la fuerza física, aún en estado de shock, para salir del coche, se sentó en un banco y al niño ni mientras estaba agonizando su padre ni mientras estaba en el banco se le acercó absolutamente nadie para ofrecerle consuelo. Cuando la indiferencia de una sociedad se traduce en un acto de crueldad hacia un niño que acaba de perder a su padre y que está sumido en el desamparo más absoluto... Yo me quedo incluso sin adjetivos. Lo puedo entender hasta cierto punto, pero tú tienes un niño con ese grado de desamparo y que ni te acerques, y había gente alrededor... No sé muy bien cómo se califica.

Como víctima directa, esa frialdad, esa inhumanidad, ese abandono (por parte de la sociedad vasca) creo que no se lo podemos perdonar

- ¿Cuál fue el punto de no retorno, cuándo vieron en ETA que no podían seguir más?

MS: -Yo creo que eso es un proceso, que ya habían pasado muchos años, que ya habían ido perdiendo mucha fuerza, ya no tenían la de los 80. En el 92 tuvimos unos eventos importantes en España como los Juegos de Barcelona y la Expo de Sevilla, más la capitalidad cultural de Madrid, y ellos ahí habían hecho mucho esfuerzo, pero el Gobierno reaccionó porque no se podía llegar a esas fechas con la amenaza del terrorismo. Ellos pusieron mucha carne en el asador para que el estado tuviera por narices que hacer lo que fuera para no llegar así al 92, que era un escaparate al mundo de la nueva democracia, que todavía era muy reciente, y ahí es cuando detenemos a la cúpula de ETA. Y los dejamos absolutamente KO, porque no se lo esperaban, que en su propia casa, en Francia, nos metiéramos hasta la cocina y los detuviéramos. Ahí ellos ya dijeron: "Uy, esto pinta mal". Todavía del 92 al 2009 pasaron 17 años de muerte, pero ellos con ese golpe ya lo vieron venir en Bidart. Sobre todo porque tuvieron mucha fuerza en los años 80 y la perdieron, por el esfuerzo policial. Y si encima nos llevamos puestos a los tres jefes... Fue la primera puñalada con la que ellos ya sintieron que no tendrían futuro y a partir de ahí buscan a la desesperada, con más violencia, matando a concejales y jueces, para ver de qué manera pueden lograr un empate, pero como siguen siendo muy fanáticos eso se alarga hasta el 2006 y entonces, cuando rompe la negociación con Rodríguez Zapatero, le viene todo junto.

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- Así hasta la Operación Santuario, en 2004. Otro exministro del Interior socialista, José Antonio Alonso, decía: "El día en el que los guardias civiles acabaron el los etarras".

MS - Sí, el propio título lo dice, la idea era acabar con el santuario de ETA. Más allá de la gente que en ese año estaba ya dispersa por Europa y Latinoamérica, su santuario, lo que no se podían llevar a ningún sitio, eran los grandes zulos estratégicos, de 50 metros cuadrados debajo de una casa. Eso era lo valioso, todas las reservas estratégicas que tenían, miles de armas, misiles, granadas... Esa operación, aparte de que cogimos a sus dos grandes dirigentes, fue donde a ellos les quitamos en alma. Con el trabajo de la Guardia Civil, en todos estos años, es lo que hemos hecho: quitarles el alma. Y más con aquella operación. Sin reservas estratégicas de armamento, no había nada. Acabamos con el santuario y, a partir de ahí, fue coser y cantar.

- Ustedes han planteado el libro además como una memoria de vida, con testimonios de víctimas del cuerpo, no sólo guardias, sino familiares. ¿Cómo han vivido la posibilidad de escuchar a unos afectados que, con frecuencia, tenían que escuchar que los atentados le iban en el sueldo?

MS: - Eso es una cosa con la que no contábamos. Queríamos escribir un libro, queríamos que fuera bonito, pero no contábamos con que además íbamos a hacer mucho bien a las víctimas. Hemos conocido a muchas pero tampoco teníamos experiencia en tratar con ellas y sobre todo en hacerlo muchos años después de que hubieran ocurrido las desgracias. Al principio nos acogieron con cierta frialdad, con recelo, porque están muy manoseadas por todo el mundo. Muchos nos decían: "Si es un libro de la Guardia Civil accedo; si es un libro en el que los políticos van a meter mano, no queremos saber nada". Al final todos nos recibieron con ese reparo y todos han salido encantados y a todos les ha hecho mucho bien, no ya sólo verse en los libros sino confesarse, explayarse, volver a sacar recuerdos, buenos o malos. No contábamos con que a nivel humano esta obra tuviera una labor tan terapéutica con la gente que merece todo el reconocimiento. Nosotros al fin y al cabo estamos aquí, lo contamos, somos famosos, pero ellos son los desgraciados de esta película.

- Y uno de los principales atractivos de Sangre, sudor y paz es la novedosa documentación policial que aporta, por la luz que arroja. Es especialmente significativo en el caso del 11-M, cuando dan una versión no muy parecida a la que dieron los políticos en aquel momento, ¿no? Literalmente, explican que la cúpula de ETA, al enterarse del ataque yihadista esa misma mañana, dijo: "Esto han tenido que ser los moros".

LS: -Creo que esa es una de las grandes revelaciones del libro, porque todos tenemos memoria sobrada de hasta qué punto el 11-M, que fue un ataque terrible a la convivencia y a la moral de la sociedad española, alguien cometió el error de intentar desviarlo en una dirección particular. Ofrecemos información de hasta qué punto alguien cometió un error muy grave. Podemos hablar de la información de la que disponemos, pero a partir de ahí alguien tendrá que rastrear en qué eslabón de la cadena se rompió esa información o se decidió romper esa información. A primera hora de la mañana había una conjetura clara de que era muy difícil que eso fuera obra de ETA y a media mañana había ya una certidumbre, porque había una persona que era responsable del aparato logístico de ETA -Félix Ignacio Esparza Luri-, el responsable de poner los explosivos a quien hubiera cometido el atentado, literalmente decía en la intimidad: "Tienen que haberlo hecho los moros". Estamos hablando de media mañana del 11-M. Todos tenemos memoria de lo que pasó después. Pues esa información en algún momento y en algún lugar quedó embalsada. No sabemos muy bien en qué lugar fue, en qué momento ni quién la embalsó, pero se produjo ese embalsamiento, y eso es un hecho muy relevante del que alguien tendrá que rendir cuentas en su momento ante la historia y ante la ciudadanía española.

MS: - Esa mañana -porque por la tarde ya es evidente lo que ha pasado cuando se coge la furgoneta de los yihadistas-, se difunden muchos indicios. Primero, que el único que mataba en España era ETA, y hasta el propio lehendakari vasco hablaba de ETA. Pero luego llega el indicio que nosotros damos, que yo no lo califico de prueba pero sí de indicio, y era suficientemente sólido como para que esa balanza que estaba en un bando se fuera desnivelando para el otro. Y creo que se tenía que haber desnivelado antes. Es verdad que en la conversación que aportamos incluso el etarra dice: "A ver si algún loco...", pero no, el indicio, cuando uno valora en su conjunto, debería haber desnivelado, las cosas. Era suficientemente sólido como pata que el que tenía que tomar la decisión la tomase.

El responsable logístico de ETA decía en la mañana del 11-M: "Tienen que haberlo hecho los moros"

LS: -Yo me enteré del atentado en Valencia y por muy poco no tomé un tren en Atocha esa mañana, había decidido irme la noche antes, y cuando vi aquello, con mi conocimiento de ciudadano medianamente interesado en esto, dije: "Es difícil que lo haya hecho ETA". Eso olía más a eso otro que ya sabíamos que estaba ahí y además estábamos en primera línea, se nos había puesto muy en relieve en ese mundo y yo había estado casualmente tanto en Nueva York como en Londres en las semanas previas y había visto una seguridad extrema y pensaba: "Allí, en España, no veo yo esta seguridad". Si han buscado el punto flaco, el punto flaco éramos nosotros. Y luego cuando vi salir al Gobierno español pensé también: "¿No sería más juicioso ser prudente y decirle a la población que nos han atacado de una forma terrible, que no tenemos pruebas para asignar la autoría pero reclamamos que todos estemos juntos para hacer frente a quienes sean? ¿No se habría producido incluso una victoria electoral absolutamente incontestable de Rajoy? No sé quién decidió desnivelar la balanza en el sentido equivocado y el precio carísimo que se pagó.

- La actualidad manda y, mientras hablamos, el presidente Rajoy le está preguntando al presidente Puigdemont si ha declarado o no la independencia de Cataluña y puede estar en marcha la aplicación del artículo 155 de la Constitución. ¿Cómo creen que va a actuar la Guardia Civil ante este desafío en las próximas semanas? Hay asociaciones profesionales que comparan lo que están sufriendo allí los guardias con la Euskadi del año 81...

MS: -Es un tema preocupante, hasta cierto punto, eh, porque en España hemos pasado por muchas etapas difíciles y desde luego ETA fue mucho más duro en aquellos años que lo de Cataluña de ahora, con diferencia. No es equiparable una cosa con la otra. Allí se mataba y aquí no se mata. Aquí ha habido una presión de unos cuantos días, de una población muy manipulada, muy dirigida. No creo que sea el día a día. Las cosas se van a recomponer, la ley no sé si alguna vez se perdió pero se va a instaurar otra vez, soy optimista. A la Guardia Civil... no sé si será más incómodo o menos, creo que seguiremos igual. Una gran parte de la población catalana nos aplaudirá, otra parte seguirá igual de indiferente, alguna otra igual da un pasito más a ponérnoslo difícil, pero creo que no va a cambiar nada en gran medida y que esto se recompondrá. El Gobierno ya está dando pasos en la línea de que no dure más. Ahora bien, hay una parte de la población que piensa como piensa. Bueno, pues para eso está la democracia. Que hagan el juego democrático, pero no saltándose la ley.

No es equiparable la situación de Cataluña con los años duros de ETA

LS: - Yo creo que alguien está cantando victoria demasiado rápido y cree que con fotos de media docena de cargas convenientemente amplificadas por Twitter se puede desbaratar el trabajo de 173 años que lleva la Guardia Civil en Cataluña, prestando muchos servicios de los que la sociedad catalana a lo mejor no es consciente, porque desde luego sus autoridades no tienden a recordarlos. Estos días a sí sí me gusta recordar que el 19 de julio de 1936 la Generalitat estuvo a punto de desaparecer porque los seis regimientos que estaban en Barcelona se sublevaron prácticamente enteros para acabar con ella y quien impidió que eso sucediera fue un general de la Guardia Civil [José Aranguren, a cuya figura Silva ha dedicado su última obra, Recordaré tu nombre], que lo pagó muy caro con su fusilamiento al final de la guerra. Pero también recuerdo que en 1844, cuando casi nadie sabía lo que era la Guardia Civil porque se acababa de inventar, en Barcelona lo descubrieron cuando se desbordaron los ríos Besós y Llobregat a la vez y en lugares donde no se atrevía a meterse nadie aparecieron por primera vez unos tipos con un uniforme raro que eran los guardias civiles que sacaron a barceloneses que estaban en peligro de muerte. Y destruir todo eso con ocho cargas retransmitidas por las redes con adjetivos que subrayan y exageran y siempre magnifican... No digo que no haya habido errores puntuales, no digo que no haya habido excesos puntuales, y ya hay investigaciones judiciales en curso y los corregirán, pero hablar de "masacre" y de "brutalidad" y de "aplastamiento policial" claramente es un exceso retórico que busca un fin. Yo estaría más preocupado en este momento por la erosión que ha sufrido un cuerpo policial centenario como el de los Mossos, con una tradición honrosa, uno de los pioneros en la labor de policía judicial en España ya en los siglos XVIII y XIX, y que estos días por la gestión de sus jefes políticos se ha visto en entredicho y se les ha visto hacer cosas que a mí me consta que a muchos de sus miembros les duele y no les enorgullecen precisamente, cosas que han menoscabado la confianza que en ellos tienen los jueces y los fiscales, como no puede ser menos, y han perdido una buena parte de su autoridad y de su prestigio ante por lo menos la mitad de la población de Cataluña.

Sangre, sudor y paz es una versión resumida de Historia de un desafío (Península), escrito también por el coronel Manuel Sánchez y por la cabo Manuela Simón. Los derechos de autor que generen los guardias civiles irán destinados a la Fundación Guardia Civil.

LA HISTORIA DE ETA EN FOTOS
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José Antonio Pardines era agente de la Guardia Civil y se encontraba de servicio en un control en la carretera N-I, a la altura de Villabona (Guipúzcoa), cuando fue tiroteado por ETA. Su asesinato se consideró durante muchos años el primero de la banda.

En el año 2000, el exministro y catedrático Ernest Lluch publicó un artículo en el diario El Correo donde explicaba que había indicios de que Begoña Urroz había sido, en realidad, la primera víctima de ETA. Urroz era un niña de 22 meses que falleció el 27 de junio de 1960 al explotar una bomba en una consigna de la estación de Amara en San Sebastián.

En 2010, el Congreso de los Diputados oficializó esta versión y declaró el 27 de junio como "Día de las víctimas del terrorismo".

(credit: EFE)
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El Proceso de Burgos, en el que se juzgó a 16 militantes de ETA, fue uno de los juicios más relevantes del franquismo. Se celebró del 3 al 9 de diciembre de 1970 en la sala de justicia del Gobierno Militar de Burgos.

En esta foto aparecen cinco de los seis miembros de ETA condenados a muerte en el juicio . De izquierda a derecha, Francisco Larena Martinez, Joachim Gorostidi Artola, Jose Maria Dorronsoro Ceberio, Eduardo Uriarte Romero y Mario Onaindia Nachionado.

El proceso tuvo una repercusión internacional. En España, dio lugar a paros de trabajadores, huelgas estudiantiles y manifestaciones ciudadanas. Las penas de muerte fueron conmutadas por cadena perpetua. Tras la ley de amnistía, todos los procesados fueron excarcelados en 1977.

(credit: Gamma-Keystone via Getty Images)
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Este es socavón que dejó el atentado de ETA contra Carrero Blanco, frente al número 304 de la calle Claudio Coello de Madrid, el 20 de diciembre de 1973.

El almirante se dirigía a misa en la iglesia jesuita de Serrano. El coche salió volando hasta la azotea de uno de los edificios de la calle. Carrero, presidente del Gobierno de Franco, llegó vivo al hospital pero murió a los pocos minutos.

(credit: Getty Images)
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María Dolores González Catarain, Yoyes, fue la primera mujer dirigente de ETA. En 1979 decidió dejar la banda. "No quiero actuar en apoyo de una lucha que ha degenerado en algo terrible, dictatorial y mítico, contrario a mis valores y sentires más profundos y constantes en mi trayectoria".

Yoyes se marchó a México y, más tarde, volvió al País Vasco. El 10 de septiembre de 1986 se encontraba paseando con Akaitz, su hijo de tres años, por las fiestas de su pueblo cuando se le acercó Antonio López Ruiz, Kubati.

¿Tú eres Yoyes?

- Sí

- ¿Sabes quién soy yo?

- No

- Soy miembro de ETA y vengo a ejecutarte

Kubati fue detenido el 26 de noviembre de 1987 cuando realizaba una llamada telefónica desde una cabina de Tolosa (Guipúzcoa), dentro de una operación que la Guardia Civil denominó con el nombre del hijo de Yoyes.

(credit: AOL)
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Jóse Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, supuestamente militantes de ETA, desaparecieron a finales de 1983 en Bayona (Francia). Sus cuerpos fueron encontrados, cubiertos de cal viva, en enero de 1985 en Alicante.

En 1988, días antes de suicidarse, un guardia civl contó a su novia que había presenciado el doble asesinato de Lasa y Zabala. Y eso fue lo que testificó la mujer ante el juez de instrucción número 1 de la Audiencia Nacional Carlos Bueren.

Según recoge el diario El País, la Audiencia Nacional "condenó a penas que oscilan entre 67 y 71 años de cárcel al general Enrique Rodríguez Galindo, al ex gobernador civil de Guipúzcoa Julen Elgorriaga, al teniente coronel Ángel Vaquero y a los ex guardias civiles Enrique Dorado y Felipe Bayo, a los que considera autores de un "plan compartido" que consistió en secuestrar en Francia, en octubre de 1983, a José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, trasladarlos a España para interrogarlos y, finalmente, asesinarlos y hacerlos desaparecer".

Este caso, junto al de Segundo Marey, un ciudadano francés que nada tenía que ver con ETA y que estuvo secuestrado durante 10 días, se considera el inicio de las actividades de los GAL.

Los Grupos Antiterroristas de Liberación estuvieron formados por miembros de los cuerpos de seguridad del Estado y mercenarios. La guerra sucia del Estado contra ETA se llevó a cabo entre1983 y 1987 y fue responsable de casi una treintena de asesinatos.

Hubo varios altos cargos del gobierno de Felipe González condenados por esas actividades de terrorismo de Estado: José Luis Barrionuevo, ministro del Interior, Rafael Vera, secretario de Estado para la Seguridad, Enrique Rodríguez Galindo, general de la Guardia Civil y Julen Elgorriaga, ex gobernador civil de Guipúzcoa, entre otros.

(credit: AOL)
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A principios de 1985, un pequeño grupo de vascos empezó a concentrarse en silencio para protestar contra la violencia cada vez que se cometía un atentado terrorista.

Durante 28 años, hasta su disolución en 2013, cada vez más personas se sumaron a este movimiento pacifista que en 1993 recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia "por su abnegado afán de contribuir a eliminar la violencia y establecer y consolidar la paz para un adecuado convivir de los hombres, haciéndolo a través de formas de actuar genuinamente cívicas".

(credit: AFP/Getty Images)
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El 19 de junio de 1987, ETA colocó una bomba en el centro comercial Hipercor de la Avenida Meridiana de Barcelona. Hubo 21 fallecidos, 4 de ellos niños, y 45 heridos.

Uno de los terroristas hizo tres llamadas de aviso con información confusa y el edificio no se desalojó.

Es la mayor matanza en la sangrienta historia de ETA. Causó tal conmoción que dio lugar al primer acuerdo antiterrorista, el Pacto de Madrid, firmado el 5 de noviembre de 1987 en un acto solemne en el Congreso.

(credit: EFE)
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Carmen Tagle González fue asesinada por ETA con 44 años en el parking de su casa. Era septiembre de 1989. Su trabajo como fiscal del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, cuyo titular era el juez Baltasar Garzón, era el de acusar a los detenidos en casos de terrorismo.

Su capilla ardiente fue instalada en el salón de plenos del Tribunal Supremo y de allí salió su féretro a hombros de sus compañeros de la Audiencia Nacional.

Este tribunal se creó por un Real Decreto en 1977 para juzgar de manera delitos de especial complejidad como los relacionados con el terrorismo, delitos económicos graves, narcotráfico y causas de justicia universal. Por la Audiencia Nacional han pasado, además de los casos de ETA, otros como la Operación Nécora, Banesto, los GAL, Gürtel, Púnica y la orden de detención dictada contra el dictador chileno Augusto Pinochet.

(credit: AOL)
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A Irene Villa le gustaba la danza. Había heredado la afición de su madre, María Jesús. Su hobby quedó truncado el 17 de octubre de 1991 cuando una bomba estalló en los bajos del coche, un Seat127 rojo, con el que su madre la llevaba al colegio.

Irene perdió las dos piernas y tres dedos de la mano izquierda. Su madre, una pierna y un brazo.

Esa misma mañana, con pocos minutos de diferencia, ETA puso otras dos bombas más que mataron al teniente Francisco Carballar Muñoz, de 47 años, e hirieron de gravedad al comandante Rafael Villalobos Villa, de 38 años y a su hermana María Antonia, de 50.

Las tres bombas-lapa adosadas a los bajos de los vehículos estallaron en la zona de Aluche de Madrid, un barrio de gente trabajadora. La fotografía que aparecía en la primera página de El País del día siguiente era la del cadáver de Francisco Carballar. Según cuenta la crónica del diario, los vecinos, en mitad del pánico, gritaban ¡"No hay justicia!"

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Bidart es una pequeña población costera, entre Biarritz y San Juan de Luz, en el País Vasco francés. Allí se encontraba el caserío de la foto, llamado Etxe Maitea, y allí se escondían Francisco Múgica Garmendia, Pakito, Luis Álvarez Santacristina, Txelis, y José Arregui Erostarbe, Fitipaldi, cuando fueron detenidos el 29 de marzo de 1992.

Los tres etarras formaban la cúpula de la banda, se les conocía por el nombre de Colectivo Artapalo y llevaban más de una década dirigiendo ETA.

El de Bidart fue uno de los golpes más duros que ha recibido la banda en su historia. En aquel año 92, con la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona a punto de inaugurarse, el arresto de los etarras fue un alivio para el gobierno de Felipe González.

Además, fue la primera vez que las fuerzas de seguridad desarticulaban a la cúpula de ETA. Pakito, Txelis y Fitipaldi fueron los responsables de los atentados durante los ochenta y los que implantaron el coche-bomba para sembrar el terror.

Según explicó José Luis Corcuera, entonces ministro del Interior, en una entrevista al diario El País: "La detención de su cúpula demostró que ETA era vulnerable y provocó gran desmoralización en sus bases. ETA ya no fue la misma. Se desmanteló su aparato logístico. Necesitó años para reconstruirse y, cuando lo hizo, no tuvo la fuerza de su etapa precedente".

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Así quedó el coche blindado de José María Aznar, entonces líder del PP y líder de la oposición, después de que el Comando Madrid de ETA hiciera estallar al paso de su vehículo un coche bomba con 40 kilos de amosal y otros 40 de tornillería el 19 de abril de 1995.

20 años después, en una entrevista en el diario ABC, Aznar recordaba: "Me escocía la cara e instintivamente comprobé si estaba entero. De inmediato le pregunté a Estanis, mi conductor, si estaba bien".

Otras 19 personas, entre ellas sus escoltas, sufrieron heridas en el atentado.

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José Antonio Ortega Lara fue secuestrado por ETA el 17 de enero de 1996, cuando volvía de su puesto de trabajo como funcionario de prisiones en el Centro Penitenciario de Logroño. Estuvo secuestrado durante 532 días, hasta el 1 de julio de 1997.

Ese día, en una operación en la que participaron 60 agentes, fue localizado en Mondragón. El zulo en el que estaba encerrado, bajo el suelo de una nave industrial, medía 3 metros de largo, 2,5 de ancho y 1,8 m de alto. Sólo se podían dar tres pasos dentro de él.

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El 14 de febrero de 1996 catedrático y jurista Francisco Tomás y Valiente, de 63 años, se encontraba hablando por teléfono cuando Jon Bienzobas, alias Karaka, entró en su despacho de la Universidad Autónoma. El expresidente del Tribunal Constitucional tenía 63 años. El etarra, 25.

El pistolero se hizo pasar por alumno suyo y esperó unos minutos en el pasillo a que el profesor se quedara solo para dispararle tres tiros a bocajarro. Al otro lado del teléfono, el catedrático Elías Díaz gritó al oír el primer disparo: "¡Paco, Paco, ¿qué pasa?". Acto seguido, se oyeron otros dos más.

Eran las 10:48 de la mañana. A las 11:00, Tomás y Valiente había citado a sus alumnos para un examen. Al día siguiente del asesinato, esos mismos alumnos y otros miles más de la universidad se concentraron con sus manos pintadas de blanco para pedirle a ETA que dejara de matar al grito de ¡Basta ya!.

En el acto se leyó un comunicado que terminaba con unas palabras del jurista asesinado publicadas en su último artículo en EL PAÍS: "Cada vez que matan a un hombre en la calle nos matan un poco a cada uno de nosotros".

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Cosme Delclaux tenía 34 años el día que dos etarras lo encañonaron a la salida de su oficina en el Parque Tecnológico de Zamudio. Era hijo del presidente de Vidrieras de Álava y estuvo secuestrado durante 232 días, desde el 11 noviembre de 1996 hasta el 1 de julio de 1997.

Delclaux explicó que, durante ese tiempo, tuvo sobre su cabeza dos altavoces que emitían ruido, como el de una radio mal sintonizada, para que no pudiera oír nada del exterior y así le costase identificar el lugar de su secuestro.

Tras la liberación de Cosme, su padre Álvaro Delclaux declaró en la Audiencia Nacional que ETA le había pedido 2.500 millones de pesetas (más de 15 millones de euros) pero que finalmente pagó 1.000 millones (unos 6 millones de euros), en dos entregas, en abril y mayo de 1997.

Cosme Delclaux fue el último empresario secuestrado por ETA. Durante décadas, la banda obtuvo cifras millonarias a través del secuestro y extorsión de casi medio centenar de empresarios. No fueron los únicos que pagaron el llamado impuesto revolucionario. Aunque la cifra es imposible de calcular, se estima que miles de ciudadanos también lo hicieron bajo la amenaza de la banda terrorista.

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Miguel Ángel Blanco era concejal por el Partido Popular en la localidad vizcaína de Ermua. Tenía 29 años cuando fue secuestrado por tres miembros de ETA el 10 de julio de 1997. Nueve días antes, la Guardia Civil había conseguido liberar del zulo en el que estaba retenido al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara. Para liberar a Blanco, ETA pidió el acercamiento de sus presos a las cárceles del País Vasco. Ante la negativa del Gobierno central, la tarde del día 12 fue tiroteado en un descampado de la localidad de Lasarte-Oria, en Guipúzcoa. El concejal no murió en el acto. Dos hombres que caminaban por el campo lo encontraron con vida. Fue trasladado a la Residencia Sanitaria de Nuestra Señora de Aránzazu, pero no se pudo hacer nada por su vida. Miguel Ángel Blanco falleció a las 5:00 horas del 13 de julio de 1997.

Durante las 48 horas que duró su secuestro, se convocaron en toda España cientos de manifestaciones ciudadanas en las que, al grito de "¡Basta ya!", millones de personas exigieron a ETA su liberación. El asesinato del concejal del PP dio lugar al llamado "espíritu de Ermua", un punto de inflexión en la percepción que la sociedad tenía del grupo terrorista.

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A las 09:01 del 30 de diciembre de 2006, ETA estalló una furgoneta bomba en uno de los aparcamientos de la Terminal 4 del Aeropuerto de Madrid-Barajas.

Murieron dos personas, los ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, y otras veinte resultaron heridas.

La fuerte explosión no sólo se llevó por delante gran parte del edificio, de cinco plantas, sino también el alto el fuego que la banda había declarado el 22 de marzo. Dos meses después, el 17 de mayo, todos los grupos parlamentarios del Congreso, excepto el PP, habían aprobado una moción socialista en la que se respaldaba de abrir un proceso de diálogo con ETA si la banda abandona las armas.Tras el atentado en la T4, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero dio por “suspendido” el diálogo con ETA.

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En la foto, Sandra Carrasco besa a su madre Mari Ángeles mientras sostiene una foto de su padre. Isaías Carrasco había sido asesinado por ETA el 7 de marzo de 2008, tres días antes de esa manifestación.

Carrasco, de 43 años, había dejado de ser concejal socialista en Mondragón y, por eso, al no ser un cargo público, decidió no llevar escolta. Lo asesinaron cuando iba a coger su coche para ir a trabajar como cobrador en una autopista de peaje. Su mujer y su hija oyeron el tiroteo y salieron de casa corriendo. Carrasco murió en el hospital una hora después.

El presidente del Gobierno de entonces, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente del PP, Mariano Rajoy, acordaron suspender los actos de cierre de la campaña electoral a las elecciones generales del 9 de marzo.

Isaías Carrasco fue el último político asesinado por ETA.

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30 de julio de 2009, ETA cometió su último atentado contra las fuerzas de seguridad del Estado en España. Fue en Calvià (Mallorca) con una bomba-lapa en los bajos del vehículo utilizado por dos guardias civiles, Carlos Sáenz de Tejada García, de 28 años, y Diego Salva Lezaun, de 27.

Ocho meses después de este doble asesinato, ETA mató en Dammarie-les-Lys, al suroeste de París, a Jean-Serge Nérin. El brigada de la Policía francesa, de 53 años y padre de cuatro hijos, fue la primera la primera y única víctima de las fuerzas policiales francesas asesinada por la banda terrorista.

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El 20 de octubre de 2011 ETA anunció mediante un comunicado "el cese definitivo de su actividad armada". Estos son algunos de los periódicos que recogían la noticia al día siguiente.

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Estas son las portadas de varios periódicos el 18 de marzo de 2017. El día anterior, Jean Noël Etcheverry, activista de una asociación ecologista abertzale, había comunicado al diario francés a Le Monde: “ETA nos ha dado la responsabilidad del desarme de su arsenal y en la tarde del 8 de abril estará totalmente desarmada”. Ese día, intermediarios civiles notificarán a la justicia francesa, en nombre de ETA, la localización de los arsenales de la banda terrorista para que proceda a su desarme.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dijo tras esta declaración: "ETA ha hecho su enésimo anuncio, ha dicho que se va a desarmar, me parece bien, y de paso que se disuelva y que pongan fin a esto de una vez. Ya saben que no habrá nada a cambio de nada, porque nada puede haber"

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