Biden hace historia con un gesto feminista

En "uno de los deberes más importantes de un presidente".

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, anunció este domingo un equipo de comunicación para la Casa Blanca, que por primera vez en la historia del país estará integrado únicamente por mujeres, entre ellas una latina.

“Estas mujeres diversas, experimentadas y talentosas demuestran el compromiso continuo del presidente electo Biden para construir una administración a semejanza de Estados Unidos y está listo para ofrecer resultados a las familias trabajadoras desde el día uno”, señaló un comunicado del equipo de transición de Biden y de la vicepresidenta electa, Kamala Harris.

Como futura portavoz de la Casa Blanca ha sido elegida la veterana Jennifer Psaki, que trabajó en la Administración de Barack Obama (2009-2017), de la que Biden fue vicepresidente, en varios puestos como directora de Comunicaciones de la mansión presidencial y como portavoz del Departamento de Estado.

Un equipo diverso

Ha participado en tres campañas presidenciales, la primera de ellas la de John Kerry en 2004, donde fue subsecretaria de prensa, además de haber servido como portavoz en el Comité de Campaña Demócrata del Congreso en 2006.

Junto a Psaki estará como subsecretaria de Prensa de la Casa Blanca Karine Jean Pierre, nacida en Martinica y de padres haitianos.

Jean Pierre ha sido hasta ahora jefa de gabinete de la campaña de Harris y en el pasado se desempeñó como comentarista política en los canales NBC y MSNBC, además de servir como directora regional para Asuntos Políticos en la Casa Blanca de Obama.

Al mando del equipo de Comunicaciones de la mansión presidencial estará Kate Bedingfield, como directora, y Pili Tobar, como subdirectora. Bedingfield, otra veterana de la Administración de Obama, es colaboradora de Biden desde hace tiempo y, de hecho, ha servido como directora de Comunicaciones de su campaña electoral.

Tobar, originaria de Florida y criada en Guatemala, también ha trabajado para la campaña de Biden y Harris como directora de Comunicaciones para Coaliciones. Anteriormente, sirvió como subdirectora del grupo America’s Voice, donde defendió los derechos de los inmigrantes, y fue también responsable de Medios Hispanos del líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, entre otros.

Asimismo ha sido directora nacional de Medios Hispanos del Comité Nacional Demócrata, y jefa de Comunicaciones del Latino Victory Project.

Dos afroamericanas al frente del equipo de Harris

Al frente del equipo de comunicación de la primera dama, Jill Biden, estará Elizabeth E. Alexander, que ha sido asesora de la campaña del presidente electo.

Por su parte, las afroamericanas Ashley Etienne y Symone Sanders han sido elegidas como directora de Comunicaciones y portavoz de Harris, respectivamente.

Etienne tiene experiencia como directora de Comunicaciones y asesora sénior de la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, y fue la primera mujer de color en acceder a este cargo.

Asimismo trabajó como asistente especial de Obama durante su Presidencia, y también fue directora de Comunicaciones para el Gabinete de esa Administración.

Sanders se convirtió en 2016 en la secretaria de prensa más joven al desempeñar este puesto en la campaña presidencial del senador izquierdista Bernie Sanders. En el pasado ha sido también comentarista política de la CNN.

En el comunicado, Biden subrayó que “comunicar directamente y con verdad al pueblo estadounidense es uno de los deberes más importantes de un presidente, y se confiará a este equipo la responsabilidad tremenda de conectar al pueblo estadounidense con la Casa Blanca”.

Por su parte, Harris recordó que el país afronta retos sin precedentes como la pandemia, una crisis económica, el cambio climático y la injusticia radical.

“Para vencer a estos desafíos, necesitamos a gente que se comunique clara, honesta y de forma transparente con el pueblo estadounidense”, indicó la vicepresidenta electa. 

Las 15 cosas que no sabías de Joe Biden
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Nació el 20 de noviembre de 1942 en Scranton, Pensilvania, aunque ahora vive en Wilmington, Delaware, donde se trasladó su familia siendo un chaval. Su nombre completo es Joseph Robinette Biden. (credit: Getty Images)
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Siempre hace gala de sus orígenes humildes, que distan mucho de los de Trump: proviene de una familia trabajadora, padre vendedor de coches y madre ama de casa. (credit: Getty Images)
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Su madre procedía de una familia irlandesa, por lo que fue criado como católico. El origen familiar hizo que, como vicepresidente, recibiera el nombre en clave “Celtic” por parte del Servicio Secreto. (credit: Getty Images)
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Chico aplicado y trabajador, jugador de fútbol americano, era tímido y retraído por su tartamudez. Hizo un poco de todo para ayudar a la economía familiar y acabó estudiando dos carreras a base de esfuerzo y becas: cursó Historia y Ciencias Políticas en Delaware y Derecho en Siracusa. (credit: Getty Images)
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Decidió ejercer como abogado, pero apenas tres años después de colegiarse y emplearse en un bufete, se presentó a senador por Delawere en nombre de los demócratas. En realidad, siempre ha dicho que hubiera querido ser arquitecto, pero no tenía talento. (credit: Getty Images)
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Recién ganado el puesto de senador, sufrió un terrible golpe personal: su esposa, Neilia, y su hija de un año, Naomi, murieron en un accidente de tráfico cuando volvían de hacer unas compras navideñas. Los otros dos hijos de la pareja, Beau y Hunter, de cuatro y dos años, resultaron gravemente heridos. Junto a su lecho, en el hospital, juró el cargo, ya entrado 1973. Desde entonces, iba en tren a Washington, cuatro horas diarias, para estar con sus hijos. Años más tarde se casó con su actual mujer, Jill, con la que tuvo otra niña, Ashley. (credit: Getty Images)
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Durante cinco años, Joe cría a Beau y Hunter como padre soltero. Los chicos se recuperaron de sus heridas, pero el candidato vio recientemente cómo Beau moría muy joven, con 46 años, aquejado de un cáncer. Su drama personal lo ha convertido en una persona querida en EEUU. (credit: Getty Images)
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En sus años como senador, cargo al que llegó con sólo 29 años, se dedicó sobre todo a las comisiones de Justicia y Asuntos Exteriores. Impulsó una revisión penal que lleva su nombre, que incrementaba las penas para casos de tráfico de drogas, uso de armas de destrucción masiva o terrorismo, y estuvo muy implicado en las campañas de Irak y Afganistán, promovió la limitación del uso de armas con Rusia, impulsó la primera Ley de Protección del Clima Mundial, mejoró la protección a víctimas de violencia sexual en los campus y se ganó fama de buen negociador, sobre todo ayudando a los suyos a sacar adelante presupuestos. Su conocimiento del conflicto de los Balcanes fue determinante para convencer a Bill Clinton de ir contra Slobodan Milošević. Lo quieren hasta los republicanos: cuando John McCain murió, él fue el elegido para leer su elegía. (credit: Getty Images)
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Quiso ser candidato a la presidencia en 1998 y 2008. La primera vez, dio un paso atrás por un doble problema: una operación por aneurismas cerebrales y una denuncia de plagio de un discurso a un laborista de Reino Unido. La segunda vez, abogando por el centro sensato, no logró el apoyo suficiente. Fue cuando se impuso Obama, al que criticó en campaña, poniendo en duda su experiencia. Luego acabó siendo fichado como vicepresidente por su conocimiento y agenda en política internacional y seguridad. La muerte de su hijo hizo que no pelease el cargo a Trump, en 2016, cuando la elegida fue Hillary Clinton. (credit: Getty Images)
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Ahora es candidato porque se impuso al otro grande y veterano, Bernie Sanders, aunque llegó al final de la pugna debilitado, perdiendo en lugares importantes como Iowa, Nevada o New Hampshire. Si gana, será el presidente más viejo en llegar al cargo, con 78 años. (credit: Getty Images)
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Sus seguidores lo llaman “Tío Joe”, pero Trump lo ha bautizado con un apelativo menos cariñoso: “Sleepy Joe”, o Joe el dormilón. (credit: Getty Images)
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El impeachment o juicio político que puso en jaque a Trump tiene origen en un escándalo suyo: los negocios de su hijo Hunter en Ucrania, que los republicanos querían ventilar para hacerle daño a su campaña. El exvicepresidente de Estados Unidos apoyó el frágil gobierno de Kiev contra las agresiones de Rusia y la corrupción y, por eso, cuando su hijo pasó a formar parte de una compañía de gas ucraniana empezaron las sospechas. Al final no se ha demostrado delito alguno, aunque el propio Hunter reconoce que cometió un “error de juicio”. (credit: Getty Images)
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Le persigue la denuncia de ocho mujeres por tocamientos inapropiados, sumado a la queja de niñas, incómodas por la manera en que las abordó al hacerse fotos con él o saludarlo. En mitad del movimiento MeToo, Biden dijo que había tenido gestos no apropiados, pero que la clave estaba en que los tiempos habían cambiado. Que tendría más cuidado en respetar el “espacio personal” de los demás. (credit: Getty Images)
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Ideológicamente, es moderado y explota esa imagen de conciliador con la oposición, seguro por su carrera dilatada, de trato afable, con raíces obreras. Y sucesor de Obama y su legado, nada menos. Uno de planes estrella tiene que ver con la política penitenciaria de Estados Unidos, una revisión total. La lucha contra el racismo es otro de sus puntos fuertes. Además, quiere acabar con los estigmas y se ha comprometido a aprobar un plan de lucha contra la pobreza. (credit: Getty Images)
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Lleva unas pequeñas cuentas de rosario alrededor de la muñeca, las que llevaba su hijo Beau el día que falleció y siempre se pone gafas de aviador, desde que era socorrista allá por los 60. Tiene orden dada de interrumpir cualquier reunión, de cualquier naturaleza, si llaman sus hijos o nietos, le encanta el helado de chocolate con pepitas de chocolate, la pasta y el Gatorade de naranja, pero también el deporte. Su película favorita es Carros de fuego y tiene un pastor alemán, Champ. (credit: Getty Images)
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