El pasado 13 de febrero, unos 300 falangistas se dieron cita en Madrid para homenajear a la División Azul. Entre los intervinientes, destacó Isabel Peralta, una joven que copó las redes sociales por su ataque contra los judíos, sin misericordia: “el enemigo siempre va a ser el mismo, (...) el judío... El judío es el culpable”, decía esta estudiante de Historia, hija de un exedil del Partido Popular.
Ahora, sus palabras le pueden costar caras: a juicio de la Policía, la principal oradora en el acto neonazi cometió un delito de odio al lanzar sus proclamas antisemitas, según revela el informe policial que ha avanzado El Periódico.
De acuerdo con las conclusiones que la Policía ha enviado a la Fiscalía, la joven neonazi infligió el artículo 510 del Código Penal, que contempla penas de hasta cuatro años de prisión.
El informe llega después de que la Fiscalía de Madrid abriera una investigación sobre las “proclamas antisemitas” que efectuadas en el acto en el que unas 300 personas homenajearon a la división militar española que combatió junto a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
La fiscalía abrió diligencias posteriormente a la solicitud de investigación que hizo la Federación de Comunidades Judías debido a las “graves acusaciones” e “insultos” hacía la comunidad judía que se cometieron durante la marcha.
En el plano virtual, Twitter tomó las medidas necesarias para reprender a Peralta cuando le cerró su perfil en la red social pocos días después de que la joven adquiera notoriedad por su discurso. La cuenta de la falangista, que abrió en mayo de 2019, estaba repleta de mensajes machistas, homófobos y fascistas.
El perfil, por lo tanto, “incumplía las reglas de Twitter”, entre las que se incluyen la prohibición de amenazar a individuos o colectivos y de usar un perfil para “expresar odio hacia una persona, grupo o categoría protegida”.
Mauthausen, las fotos del horror
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Por Mauthausen, liberado por el ejército estadounidense el 5 de mayo de 1945, y por otros campos de concentración dependientes de él, como Gusen, pasaron unos 200.000 prisioneros de diferentes nacionalidades, de los cuales murieron la mitad, entre ellos 4.761 de los 7.200 republicanos españoles que estuvieron confinados allí. (credit: FRANCISCO BOIX / EFE)
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La escalera de la cantera de Mauthausen, de 186 peldaños, donde se dejaron la vida cientos de prisioneros. Según Francisco Boix, la historia del campo calcula un hombre muerto por losa de peldaño. Trabajar en las canteras de granito del campo de concentración austríaco de Mauthausen significaba la muerte casi segura para los prisioneros. Por esa escalera subían cargados con pesados bloques de granito. A veces, cuando llegaban arriba, los guardianes de los SS los empujaban y los hacían caer en cadena. (credit: FRANCISCO BOIX / EFE)
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Centenares de prisioneros desnudos a la espera de una desinfección general en el campo nazi de Mauthausen (credit: FRANCISCO BOIX / EFE)
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(credit: FRANCISCO BOIX / EFE)
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Un grupo de presos españoles arrastran una vagoneta de tierra en el campo de Mauthausen (credit: FRANCISCO BOIX / EFE)
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Un prisionero de Mauthausen muerto junto a una de las alambradas electrificadas del campo nazi. (credit: FRANCISCO BOIX / EFE)
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Un grupo de prisioneros derriba el símbolo nazi instalado en la entrada del campo de Mauthausen, el mismo día de la liberación (credit: FRANCISCO BOIX / EFE)
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Un grupo de prisioneros derriba el símbolo nazi instalado en la entrada del campo de Mauthausen, el mismo día de la liberación (credit: FRANCISCO BOIX / EFE)
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Fotografía realizada por Francisco Boix el día de la liberación de Mauthausen, que muestra a cientos de muertos en el campo nazi. (credit: FRANCISCO BOIX / EFE)